¿Comienza el auge de las cuentas remuneradas?
Hasta fines de 2007, cerca del 46% de los ahorros de las familias españolas estaban depositados en cuentas corrientes o cuentas de ahorro que no ofrecían rentabilidad, a pesar del encarecimiento de la cuota media que cobran las entidades bancarias por el mantenimiento de las cuentas. Sin embargo, en septiembre de 2008, se registraron cerca de un 42% de los ahorros en cuentas sin remunerar, es decir, un 4% menos en comparación con la finalización de 2007.
Una pregunta que conlleva a la reflexión y al análisis es ¿por qué los ciudadanos han sido reticentes a confiar sus ahorros en cuentas remunerativas? La cultura financiera conservadora de los españoles y la falta de información parecen ser las respuestas más convincentes.
Desde mediados de este año, se está observando un cambio en la cultura financiera de los ahorristas, quienes están intentando contrarrestar los “efectos de la crisis y la inflación”, confiando sus ahorros en alternativas remunerativas que les aseguren la inexistencia de riesgos. En este escenario financiero, las cuentas remuneradas aparecen como las nuevas anfitrionas del momento, las entidades bancarias y cajas están ofreciendo mejores remuneraciones y condiciones más favorables para los clientes, debido fundamentalmente a la necesidad de liquidez en sus balances.
Bajo los atractivos atributos de altas rentabilidades, carencia de penalizaciones por solicitar los ahorros en forma anticipada, las entidades bancarias han impulsado estas ambiciosas cuentas cuyas rentabilidades oscilan alrededor del 6%, algunos de los productos más populares son la Cuenta Azul de iBanesto, la Cuenta Naranja de ING, entre otras.